Naciste para servir o para ser servido?




Existen personas que nacimos para servir, y otras para ser servidas.


A lo largo del tiempo me he dado cuenta de que los trabajos van evolucionando, y uno va creciendo. Esto se debe, en parte, a que vivimos en una época en la que se nos vende la idea de que debemos ser protagonistas, emprendedores, nuestros propios jefes. Nos dicen que si otros han podido, tú también puedes. Y aunque es cierto que se puede intentar, la realidad es que no todos nacimos con ese esquema mental de emprendimiento. Adaptarse a esa visión cuesta, y puede que no todos estemos preparados para ello desde el principio.

En este sentido, quiero destacar varios puntos que, al principio, pueden incomodar, pero que al final del texto cobrarán sentido.

Hay personas que trabajan bajo un esquema ya establecido, y otras que son quienes crean ese esquema. Es importante entender esta diferencia para poder avanzar, inspirarse de forma realista y construir un futuro con seguridad.

¿Por qué hay personas que nacen para ejecutar?

Porque se sienten más cómodas siguiendo una estructura clara, ejecutando tareas concretas, en lugar de crear algo incierto que requiere inversión, riesgos y evolución constante. Sin los ejecutores, los proyectos no podrían llevarse a cabo. Su papel es fundamental.

Escuché una frase que me marcó durante mucho tiempo:

“Porque una persona que no me conoce me motiva a salir de mi  zona de confort”.

Pero, ¿acaso esa persona que te aconseja ha imaginado el camino que recorriste para llegar hasta donde estás? ¿Sabe lo que te ha costado construir esa estabilidad que hoy disfrutas? Que te digan de un día para otro que salgas de ahí y te arriesgues a hacer lo que hace todo el mundo, solo porque “puede irte igual o mejor”, no siempre es justo ni realista.


¿Y si hacemos lo contrario? ¿Y si motivamos a las personas a que disfruten plenamente su zona de confort, que aprendan de ella, y que, más adelante, si lo desean, tomen decisiones conscientes sobre su futuro? Saber qué cambiar y qué mantener también es una forma de crecer.


¿Qué es la zona de confort en el ámbito laboral?
Es ese espacio mental y profesional donde una persona se siente segura, competente y estable con lo que hace. En este entorno, el nivel de riesgo es bajo, las tareas son conocidas y no se presentan grandes desafíos inesperados. Aunque muchas veces se asocia con estancamiento, también puede ser una etapa de aprendizaje silencioso, consolidación de habilidades y construcción de confianza. No siempre se trata de algo negativo; al contrario, puede ser una base sólida desde la cual decidir con claridad es el siguiente paso.


Hoy en día estamos rodeados de emprendedores que sueñan con llegar al nivel de quienes los inspiran, y quieren hacerlo lo más rápido posible. Pero a menudo olvidamos valorar el momento presente, y reconocer si estamos en una etapa en la que podemos, y debemos, disfrutar de esa estabilidad.

Trabajar para otra persona y brindar un servicio, sea cual sea, también tiene sus ventajas. Hoy hablaremos solo de ellas; las desventajas las dejaremos para otro momento:

  1. Se tiene un horario estándar.
  2. Se cuenta con días libres establecidos.
  3. Se trabaja bajo un esquema claro y con tareas específicas.
  4. Tu puesto puede ser ocupado por otra persona, lo cual permite cierta libertad si decides marcharte o cambiar de rumbo.
  5. Se generan relaciones sociales: amistades o compañerismo en el entorno laboral.

Es importante destacar que ser emprendedor no es algo negativo, pero hay que tener en cuenta que puedes fracasar, y que muchas veces se requiere intentarlo varias veces. Sin embargo, en ese trayecto de búsqueda y de crecimiento, es válido quedarse a disfrutar de la zona de confort, donde no solo dependes de un sueldo fijo o de horas pagadas, sino que manejas tu tiempo, te programas, y te marcas metas dentro del trabajo. Todo ello demuestra tu capacidad de aprender y evolucionar con la práctica. Es esa experiencia la que te proyectará hacia el futuro, aunque en el presente aún no lo veas claro.

Enfócate en disfrutarlo y en hacerlo bien, porque ese buen desempeño te servirá cuando decidas emprender. Lo aprendido será lo que transmitirás a otros sobre el camino que recorriste.

Recuerda que todo emprendedor necesita trabajadores en alguna etapa del proceso, o casi siempre. Entonces, ponte en su lugar: comprende, mejora lo que no te gustaba, y ayuda a ese trabajador a sentirse seguro, para que pueda transmitir esa seguridad que tanto se necesita.

Actualmente, nadie se toma la molestia de valorar a través de redes sociales la importancia del trabajo presencial. (Tengo un escrito sobre este tema titulado: “¿Está mal trabajar presencialmente?”). Mi punto es que no te saltes la etapa de disfrutar tu zona de confort, solo porque hay un sinfín de "reels" que te hablan de emprendimiento y de la “buena vida”. Te digo algo: existen otras cosas que son igual o más importantes, como el disfrute personal y la paz mental.

Si seguimos como vamos, llegará un punto en el que nadie querrá trabajar para nadie, porque todos querrán ser emprendedores y tener los beneficios que ven en otros, sin antes evaluarse a sí mismos: ¿naciste para servir, o naciste para ser servido?


Al final, todos nos volvemos esclavos de algo en algún momento. Pero si lo disfrutas, ya no es esclavitud, sino una satisfacción: la de hacer algo y hacerlo bien, mirando hacia el futuro, sin importar si sirves o eres servido.





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